España

Salud, familia y educación, pilares fundamentales de los jóvenes, para quienes la amistad pierde peso


No superan los 30 pero ya han vivido dos crisis. Cuando parecía que los efectos de la Gran Recesión de 2008 habían sido superados, una pandemia golpea a…

No superan los 30 años pero ya han vivido dos crisis. Cuando parecía que los efectos de la Gran Recesión de 2008 habían sido superados, una pandemia azota a todo el planeta y el futuro se vuelve a tornar incierto. La Covid deja consecuencias sanitarias devastadoras, por las que ellos no se ven tan directamente golpeados, pero sí vuelven a encontrarse entre los colectivos más afectados por sus secuelas sociales y económicas. En este contexto, ¿cómo son los jóvenes de 2021?

La Fundación SM ha intentado dar respuesta a esa pregunta a través de un informe para el que ha realizado 1.609 entrevistas online a chavales de entre 15 y 29 años residentes en España. Del estudio, cuyo trabajo de campo se llevó a cabo entre el 11 de marzo y el 6 de abril, se extrae la conclusión resumida de que son familiares, críticos, comprometidos con el medio ambiente y la igualdad de género, y conscientes de las dificultades para alcanzar sus objetivos vitales. Viven además muy pendientes de las redes sociales y le dan menos valor a la amistad.

El análisis de las respuestas deja datos concretos como que la salud y la educación -con el 96%-, y la familia -con el 95%- son los tres pilares fundamentales de este colectivo. En esa línea, más de la mitad reconoce que el colegio o el instituto le ha aportado educación en valores (68%), conocimientos útiles (66%) y aprendizaje para convivir democráticamente (61%). El estudio compara los resultados actuales con los de las últimas tres décadas, lo que en el ámbito familiar refleja que aumenta la búsqueda de consuelo y fortaleza a raíz de la muerte de un ser querido (el 52% frente al 46% en 2004) y en los momentos difíciles (el 50% frente al 40% en 1994).

Banderas generacionales

El informe, titulado ‘Ser joven en tiempos de pandemia’, también constata que es una generación muy concienciada con las cuestiones medioambientales. El cambio climático es el principal problema del país para el 80%, circunstancia que se puso de manifiesto principalmente a lo largo de 2019 con el movimiento estudiantil de carácter mundial encabezado por Greta Thunberg. Pese a ese porcentaje, los autores del estudio no pasan por alto que „los datos dibujan un cuadro bastante inquietante”, ya que uno de cada cuatro jóvenes está total o parcialmente de acuerdo con que la crisis ecológica es una exageración- casi uno de cada tres con que el equilibrio de la naturaleza es bastante fuerte para resistir el impacto del actual desarrollo humano- y otro tercio secunda la afirmación de que la batalla está perdida de antemano.

Asimismo, la igualdad de género es muy importante para el 90% de la juventud, que interpreta en su mayoría que la situación de las mujeres es peor que la de los hombres en lo que respecta a los salarios (45%), la presencia en puestos de toma de decisiones en el ámbito empresarial y político (43%), el reparto de tareas (42%) y responsabilidades en el hogar (40%), y el trato recibido en las redes sociales (un 42%).

Precisamente internet es el espacio en el que discurre la vida de esta generación, siendo la comunicación y el entretenimiento audiovisual sus usos principales. A pesar de que utilizan las redes para relacionarse, disminuye el valor de la amistad, que se concibe desde un espíritu crítico y vigilante. Los amigos han pasado de ser muy importantes para el 62% en 2017 a serlo solo para el 49% en 2020.

Se muestran preocupados por su imagen en redes y un 25% reconoce haber sido „agredido, maltratado o intimidado a través del móvil o internet en el último año”. Internet también es para ellos una fuente de información importante, donde mantienen una actitud alerta ante la desinformación. Se sienten insatisfechos con la clase política, ya que el 71% cree que los políticos no les toman en cuenta, por lo que el 39% está implicado en el activismo online.

No obstante, y a pesar de ser puramente tecnológicos, el 42% reconoce leer en papel. En ese ámbito, el de la lectura, se ha producido un incremento en el hábito. El porcentaje de no lectores habría descendido desde el 51% de 2005 a un 12% en la actualidad. Por su parte, la proporción de grandes lectores, aquellos que leen más de ocho libros al año, mostraría a un grupo que habría crecido desde el 8% de 2005 al 41 % en 2020.

Finalmente, sobre su futuro, se muestran preocupados aunque algo optimistas. El 46% considera que tendrán una mejor vida que la de sus padres, pero el 49% cree que tendrá muchas dificultades para trabajar en lo que le guste. También dudan sobre la posibilidad de conseguir una vivienda adecuada (48%) y de formar una familia (41%). Más de la mitad (el 52%) opina que es bastante probable que tengan que emigrar para poder trabajar, especialmente si quieren encontrar empleos mejor remunerados y mejorar su calidad de vida.

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