Salud

¿Se puede superar la envidia? Siete claves para pensar más en uno mismo y menos en lo que tienen los demás


Muchas personas la han sentido alguna vez en su vida pero su mala fama hace que se viva en silencio con una mezcla de dolor y frustración. Y a pesar de que…

Muchas personas la han sentido al menos una vez en su vida pero su mala fama hace que se viva en silencio (cual almorrana) con una mezcla de dolor y frustración. Y a pesar de que la envidia bien entendida puede ser un motor para superarse, en la mayoría de los casos es un sentimiento que produce ansiedad, rabia y mucho sufrimiento.

La envidia consiste en anhelar lo que otra persona tiene, ya sea físico o material, o bien en querer pasar por la misma situación en la que está otro. Y esto, en una sociedad eminentemente competitiva como la actual, donde la comparación está a la orden del día y la capacidad de tolerancia a la frustración escasea cada vez más, hace que la envidia se haya convertido el pan nuestro de cada día.

Pero, ¿hay personas más propensas a la envidia que otras? ¿Es posible dejar de ser envidioso? La respuesta a la primera pregunta es afirmativa. Anhelar lo que otros tienen y vivir mas pendientes de lo ajeno que de lo propio indica una baja autoestima, inseguridad y egoísmo. Si se flojea en estos aspectos es probable que se peque más de envidioso. Por su parte, la contestación a la segunda cuestión también es positiva, siempre que se esté dispuesto a cambiar de actitud y dejar de ver los logros de los demás como una amenaza. ¿Cómo podemos conseguirlo? Los especialistas apuestan por estas propuestas:

Aprender a identificar la emoción

No se trata de reprimirla ni avergonzarse de ella, sentir este tipo de emoción es natural. Lo importante es identificarla para poder plantarle cara. Muchos terapeutas aconsejan escribir un diario sobre lo que sentimos: cuál es su origen, quién o quiénes nos provocan esa envidia, por qué les envidiamos… Expresar también lo que sentimos a un amigo, familiar o un psicólogo puede ser un buen camino para soltar lastre.

Cuidar la autoestima

Centrarse más en uno mismo y menos en los demás. Lo verdaderamente importante es lo que cada uno tiene y la cualidades con las que cuenta para mejorar. La idea es sencilla: cuanto más focalice alguien la atención en su crecimiento personal, de menos tiempo dispondrá para malgastarlo pensando en lo que otros tienen o hacen.

Cambiar la perspectiva

Ver las cosas desde otro punto de vista: lo que verdaderamente importa es de dónde parte cada persona, lo que ha evolucionado en el tiempo y todo lo que le queda por conseguir. Se trata de compararse con uno mismo nunca con los demás.

Dar las gracias por lo que ya se tiene

Situar el foco en lo que uno tiene y no en lo que tienen los demás. Repasar mentalmente todo que se ha conseguido, aquello que nos hace disfrutar y lo que suma puntos positivos en nuestra vida puede ayudar a que nos olvidemos o, al menos, relativicemos todo lo que supuestamente nos falta.

Ser más generosos

Una manera muy eficaz de aparcar la envidia pasa por pensar menos en uno mismo y más de manera altruista para echar una mano a quienes realmente lo necesitan. Brindar ayuda a personas de nuestro entorno o bien a través del voluntariado puede ayudarnos a cambiar el punto de vista.

Trabajar el nivel de autoexigencia y la tolerancia a la frustración

El el mundo moderno el nivel de autoexigencia es cada vez más alto. Entender que en la vida no podemos tenerlo siempre todo y que las cosas no siempre son como uno quiere es el camino para bajar nuestro propio listón y ser más felices.

Huir de lo que se pega

Como en tantas otras situaciones de la vida huir siempre de las personas tóxicas. Sí nos rodeamos de personas envidiosas y negativas que no saben ni quieren aceptar los logros de los demás, acabaremos por hacer nuestra también su manera de pensar y actuar.

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